2do LUGAR
Seudónimo: David A.
Autor: Yván Guerrero
Personal Administrativo- Nivel Central
Cuento y elogio a la señora de azul
Señora de azul.
Estos días de intermitencia entre silencio y bullicio, he reflexionado
profundamente sobre nuestro encuentro, el que considero bendición y milagro, pues la
distancia y el tiempo fueron inspiración y anhelo, que aun sin conocerte me hicieron
intuirte y buscarte.
Por eso señora de azul, permíteme contarte del camino andado y así sabrás de los
recuerdos que de aquel tiempo atesoro.
Era yo muchacho de febril infancia, de cara al viento recorría calles y callejones de
rojos cascajos, que me llevaban a lejanas riberas, donde alegre y despreocupado me
bañé en ríos y riachuelos. Miré horizontes abiertos y puestas de sol en melancólicas
tardes. Anduve por paisajes de libros olorosos a morral de escuela, allí entre selvas y
bosques fui parte de cuentos y fantasía. Como guerrero de fábulas, sorteé obstáculos y
dibujé el camino con lápiz y con creyones, hasta llegar a los soleados días de mi
adolescencia.
Somnoliento y risueño me recibieron las mañanas de liceo, entre aromas, entre
números, letras y amores, entre efímeros dibujos de pizarra. Llegaron de prisa los
trajines de la universidad, el tiempo ignoto alargaba la senda recorrida dejando al
desamparo vestigios de infancia.
Adelante seguí, siempre algo me inquietó, nunca dejé de presentir, que alguien muy
importante, muy especial me esperaba ¿quién era? Aun no lo sabía, pero la fuerza de la
vida me traería hasta ti para verte nítida y majestuosa.
Después de tanto andar, al mediodía de mi vida te encontré, ¡sí, te encontré mi señora
de azul! me acerqué a tu portal decorado con letras de oro, atravesé tu umbral, sentí lo
afable de tu seno y sin negar el camino que hasta ti me trajo, volví a nacer en tu vientre.
Bebí la leche del saber en las páginas de tus libros abiertos y bajo tu morada, en mi ser
ya no hubo orfandad.
Ahora recorro tus propios caminos, crezco en tu silencio y en tu alborozo. Te admiro y
te bendigo porque te has labrado mujer en el tiempo. Señora de azul, permíteme
llamarte así una vez más, y decirte que entre las madres de la enseñanza eres joven, pero
tu grandeza, se teje de mil historias, pues cada día alguien emprende el camino hacia ti,
cada día alguien cruza tu umbral por primera vez buscando beber de tu fuente para ser
parte de tu esencia.
Siempre tus brazos abiertos están recibiendo al que llega para vivir tu tiempo, tiempo
que hoy, sintiendo palpitar mi corazón con más fuerza, ha hecho revelar mis
sentimientos, entregarte en palabras mi cuento y mi elogio, movido por el júbilo de tus
cuarenta años. Cuatro décadas cumples, por eso te bendigo, bendigo el primer
pensamiento que fructificó tu creación, bendigo la distancia que te da sentido y bendigo
la presencia que hace que tu comunidad sea, savia del árbol del que llueven menudas
hojas y se elevan flores magenta hacia el cielo plata abrazando el universo.
Con todo mi amor, agradecimiento y respeto a la UNA
David A
Caracas agosto de 2017
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