El Samán Unista

El Samán Unista

viernes, 29 de septiembre de 2017

Segundo Lugar. Seudónimo: David A.

2do LUGAR

Seudónimo: David A.
Autor: Yván Guerrero
Personal Administrativo- Nivel Central

Cuento y elogio a la señora de azul Señora de azul. 

Estos días de intermitencia entre silencio y bullicio, he reflexionado profundamente sobre nuestro encuentro, el que considero bendición y milagro, pues la distancia y el tiempo fueron inspiración y anhelo, que aun sin conocerte me hicieron intuirte y buscarte. 

Por eso señora de azul, permíteme contarte del camino andado y así sabrás de los recuerdos que de aquel tiempo atesoro. 

Era yo muchacho de febril infancia, de cara al viento recorría calles y callejones de rojos cascajos, que me llevaban a lejanas riberas, donde alegre y despreocupado me bañé en ríos y riachuelos. Miré horizontes abiertos y puestas de sol en melancólicas tardes. Anduve por paisajes de libros olorosos a morral de escuela, allí entre selvas y bosques fui parte de cuentos y fantasía. Como guerrero de fábulas, sorteé obstáculos y dibujé el camino con lápiz y con creyones, hasta llegar a los soleados días de mi adolescencia. 

Somnoliento y risueño me recibieron las mañanas de liceo, entre aromas, entre números, letras y amores, entre efímeros dibujos de pizarra. Llegaron de prisa los trajines de la universidad, el tiempo ignoto alargaba la senda recorrida dejando al desamparo vestigios de infancia. 

Adelante seguí, siempre algo me inquietó, nunca dejé de presentir, que alguien muy importante, muy especial me esperaba ¿quién era? Aun no lo sabía, pero la fuerza de la vida me traería hasta ti para verte nítida y majestuosa. 

Después de tanto andar, al mediodía de mi vida te encontré, ¡sí, te encontré mi señora de azul! me acerqué a tu portal decorado con letras de oro, atravesé tu umbral, sentí lo afable de tu seno y sin negar el camino que hasta ti me trajo, volví a nacer en tu vientre. Bebí la leche del saber en las páginas de tus libros abiertos y bajo tu morada, en mi ser ya no hubo orfandad. 

Ahora recorro tus propios caminos, crezco en tu silencio y en tu alborozo. Te admiro y te bendigo porque te has labrado mujer en el tiempo. Señora de azul, permíteme llamarte así una vez más, y decirte que entre las madres de la enseñanza eres joven, pero tu grandeza, se teje de mil historias, pues cada día alguien emprende el camino hacia ti, cada día alguien cruza tu umbral por primera vez buscando beber de tu fuente para ser parte de tu esencia. 

Siempre tus brazos abiertos están recibiendo al que llega para vivir tu tiempo, tiempo que hoy, sintiendo palpitar mi corazón con más fuerza, ha hecho revelar mis sentimientos, entregarte en palabras mi cuento y mi elogio, movido por el júbilo de tus cuarenta años. Cuatro décadas cumples, por eso te bendigo, bendigo el primer pensamiento que fructificó tu creación, bendigo la distancia que te da sentido y bendigo la presencia que hace que tu comunidad sea, savia del árbol del que llueven menudas hojas y se elevan flores magenta hacia el cielo plata abrazando el universo. 

Con todo mi amor, agradecimiento y respeto a la UNA

David A 

Caracas agosto de 2017

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