4to LUGAR
Seudónimo: Seudónimo
Autor: Betty Castro
Personal académico - CL Trujillo
Es un honor dirigirme a usted, con estima y respeto en la oportunidad de expresar gratitud y admiración en sus 40 años de presencia, en beneficio de la comunidad venezolana.
Amiga UNA, universidad guerrera, donde una gran multitud de corazones palpita emocionados al saber que cumple 4 décadas de existencia, y continúa siendo la elegante dama de siempre, vestida por el frondoso follaje del Samán, bajo cuya sombra reposa para continuar floreciendo y esmerarse por ser cada día un incesante semillero de saberes, donde surgen aquellos profesionales exitosos, capacitados quienes a través de una urdimbre de éxito laborales, familiares, sociales y personales, contribuyen en gran medida al desarrollo del país.
Mí respetada UNA, claro ejemplo de lucha y tenacidad, en sus 40 años de activa existencia ha engendrado un hijo en cada estado del país, hijos que orgullosamente llevan el nombre de Centros Locales, y quienes de alguna manera - por qué no decirlo-, le han dado unas nietas valiosas: las Unidades de Apoyo. De esta manera, vale la pena arribar a cuarenta años con tantos hijos y nietas que cumplen honrosamente con la labor encomendada, como lo es, seguir cosechando grandes metas académicas.
Mi amiga UNA, admirada, soñada, apreciada, tan querida por esa multitud de profesionales, quienes la humanizan, y saben que usted cual sabia Atenea siempre está con las puertas abiertas para recibir ese recurso humano, exhalando fragante aroma de mujer, emulando el silbido de los pájaros, recibiendo constantemente las bendiciones del Dios Omnipotente, que siempre la guía y protege, para gloria del Señor, quien le brinda sabiduría para seguir adelante, incansable, perseverante, luchadora, que ante las adversidades, no se detiene, siempre con las botas de guerrera bien puestas como una Artemis, con la fe perennemente puesta en Dios, quien todo lo puede y todo lo sabe.
Incomparable Amiga, única, irrepetible e inimitable, yo me incluyo en esa multitud… afloran mis recuerdos: apenas tenía usted, cinco años de existencia cuando supe quién era y lo que era capaz de ofrecer, a esa gran masa humana ávida de obtener conocimientos y de lograr metas académicas, pero largamente reprimida por la imposibilidad de acceder a centros formales de educación universitaria por diversas razones laborales y hogareñas.
Fue como un sueño del cual no quería despertar, sin embargo, era una realidad tangible: allí estaba usted con su innovador y atrayente sistema de modalidad a distancia. Muchos no lo creyeron e ignoraron el llamado, pero yo sí asumí y enfrenté el reto, pues muy dentro de mí sabía que allí estaba mi norte, mi perseverancia, dedicación, seguridad en mí misma, y la disciplina constituirían, el eje fundamental para lograr el éxito que usted tan generosamente me ofrecía.
Al igual que yo, una pléyade de estudiantes de todo el país creyeron en usted y se cobijaron bajo su manto para lograr sus metas pese a las dificultades, rigores y sacrificios que un sistema académico de calidad como la UNA impone, en su afán de lograr la excelencia académica de sus egresados.
Hoy, con el paso del tiempo, veo con alegría y satisfacción que la modalidad que usted representa ha ido floreciendo como el Araguaney, como el mar, como los médanos, como el cielo estrellado, como el calor playero, y esa cualidad de brindar la oportunidad a tantos seres humanos para adquirir títulos universitarios, es algo que se agradece desde lo más profundo del corazón. Los éxitos, triunfos y satisfacciones que estos títulos conllevan, constituyen la gloria para quienes los obtienen.
Pues, es necesario hacer patente que muchos profesionales eruditos han alcanzado excelentes premios con lo cual usted figura nacional e internacionalmente, como una universidad por su excelencia educativa y por su modalidad. Por todo ello, qué hermoso, qué bien se siente, qué emoción haber formado parte de usted y del profesionalismo que le caracteriza.
Amiga UNA, hoy resplandeciente a sus 40 años, veo con emoción cómo los hilos plateados en su refulgente follaje ya empiezan a brotar, al igual que sus líneas de expresión, más todo esto es interesante; no es sino el producto de la sapiencia que encierra su ser. Siempre impregnada con el deseo o poder y de ayudar con acciones contundentes, para que el estudiantado se profesionalice integralmente.
Feliz cumpleaños, mi respetada, elegante, formal, eficiente y admirada UNA, sé que aún queda mucho camino por andar, pero como siempre, seguirá superando obstáculos, convirtiendo las debilidades en fortalezas y mirando siempre al frente, brillando con luz propia, con esa firmeza, y seguridad que le caracteriza, para continuar formando profesionales con mística, vocación de servicio, ética, y con los valores elementales para el progreso de nuestro país. Amiga UNA, hoy más que nunca necesitamos de usted. Por eso, en ocasión de sus 40 años de existencia, me permito regalarle una lluvia de bendiciones, el canto del turpial, las olas del mar, la altura del Pico Espejo, las montañas de los Andes, desde el Pico Bolívar hasta el Guirigay con su frío paramero, sus enhiestos frailejones de dorada veste, arropados por el fino armiño de la neblina que se refleja en el quieto azul de sus lagunas glaciares, un ramo de orquídeas, el arco iris, la Bandera Nacional, la caída del Santo Ángel, el impetuoso caudal del río Orinoco y la protección de mi Dios que es Todopoderoso, para que siga contribuyendo al engrandecimiento y progreso de la nación que tanto lo necesita.
Sin más a que hacer referencia, ratificando la infinita confianza que tengo en usted, me despido reiterándole un feliz cumpleaños, mis sentimientos de estima y admiración.
Es un honor dirigirme a usted, con estima y respeto en la oportunidad de expresar gratitud y admiración en sus 40 años de presencia, en beneficio de la comunidad venezolana.
Amiga UNA, universidad guerrera, donde una gran multitud de corazones palpita emocionados al saber que cumple 4 décadas de existencia, y continúa siendo la elegante dama de siempre, vestida por el frondoso follaje del Samán, bajo cuya sombra reposa para continuar floreciendo y esmerarse por ser cada día un incesante semillero de saberes, donde surgen aquellos profesionales exitosos, capacitados quienes a través de una urdimbre de éxito laborales, familiares, sociales y personales, contribuyen en gran medida al desarrollo del país.
Mí respetada UNA, claro ejemplo de lucha y tenacidad, en sus 40 años de activa existencia ha engendrado un hijo en cada estado del país, hijos que orgullosamente llevan el nombre de Centros Locales, y quienes de alguna manera - por qué no decirlo-, le han dado unas nietas valiosas: las Unidades de Apoyo. De esta manera, vale la pena arribar a cuarenta años con tantos hijos y nietas que cumplen honrosamente con la labor encomendada, como lo es, seguir cosechando grandes metas académicas.
Mi amiga UNA, admirada, soñada, apreciada, tan querida por esa multitud de profesionales, quienes la humanizan, y saben que usted cual sabia Atenea siempre está con las puertas abiertas para recibir ese recurso humano, exhalando fragante aroma de mujer, emulando el silbido de los pájaros, recibiendo constantemente las bendiciones del Dios Omnipotente, que siempre la guía y protege, para gloria del Señor, quien le brinda sabiduría para seguir adelante, incansable, perseverante, luchadora, que ante las adversidades, no se detiene, siempre con las botas de guerrera bien puestas como una Artemis, con la fe perennemente puesta en Dios, quien todo lo puede y todo lo sabe.
Incomparable Amiga, única, irrepetible e inimitable, yo me incluyo en esa multitud… afloran mis recuerdos: apenas tenía usted, cinco años de existencia cuando supe quién era y lo que era capaz de ofrecer, a esa gran masa humana ávida de obtener conocimientos y de lograr metas académicas, pero largamente reprimida por la imposibilidad de acceder a centros formales de educación universitaria por diversas razones laborales y hogareñas.
Fue como un sueño del cual no quería despertar, sin embargo, era una realidad tangible: allí estaba usted con su innovador y atrayente sistema de modalidad a distancia. Muchos no lo creyeron e ignoraron el llamado, pero yo sí asumí y enfrenté el reto, pues muy dentro de mí sabía que allí estaba mi norte, mi perseverancia, dedicación, seguridad en mí misma, y la disciplina constituirían, el eje fundamental para lograr el éxito que usted tan generosamente me ofrecía.
Al igual que yo, una pléyade de estudiantes de todo el país creyeron en usted y se cobijaron bajo su manto para lograr sus metas pese a las dificultades, rigores y sacrificios que un sistema académico de calidad como la UNA impone, en su afán de lograr la excelencia académica de sus egresados.
Hoy, con el paso del tiempo, veo con alegría y satisfacción que la modalidad que usted representa ha ido floreciendo como el Araguaney, como el mar, como los médanos, como el cielo estrellado, como el calor playero, y esa cualidad de brindar la oportunidad a tantos seres humanos para adquirir títulos universitarios, es algo que se agradece desde lo más profundo del corazón. Los éxitos, triunfos y satisfacciones que estos títulos conllevan, constituyen la gloria para quienes los obtienen.
Pues, es necesario hacer patente que muchos profesionales eruditos han alcanzado excelentes premios con lo cual usted figura nacional e internacionalmente, como una universidad por su excelencia educativa y por su modalidad. Por todo ello, qué hermoso, qué bien se siente, qué emoción haber formado parte de usted y del profesionalismo que le caracteriza.
Amiga UNA, hoy resplandeciente a sus 40 años, veo con emoción cómo los hilos plateados en su refulgente follaje ya empiezan a brotar, al igual que sus líneas de expresión, más todo esto es interesante; no es sino el producto de la sapiencia que encierra su ser. Siempre impregnada con el deseo o poder y de ayudar con acciones contundentes, para que el estudiantado se profesionalice integralmente.
Feliz cumpleaños, mi respetada, elegante, formal, eficiente y admirada UNA, sé que aún queda mucho camino por andar, pero como siempre, seguirá superando obstáculos, convirtiendo las debilidades en fortalezas y mirando siempre al frente, brillando con luz propia, con esa firmeza, y seguridad que le caracteriza, para continuar formando profesionales con mística, vocación de servicio, ética, y con los valores elementales para el progreso de nuestro país. Amiga UNA, hoy más que nunca necesitamos de usted. Por eso, en ocasión de sus 40 años de existencia, me permito regalarle una lluvia de bendiciones, el canto del turpial, las olas del mar, la altura del Pico Espejo, las montañas de los Andes, desde el Pico Bolívar hasta el Guirigay con su frío paramero, sus enhiestos frailejones de dorada veste, arropados por el fino armiño de la neblina que se refleja en el quieto azul de sus lagunas glaciares, un ramo de orquídeas, el arco iris, la Bandera Nacional, la caída del Santo Ángel, el impetuoso caudal del río Orinoco y la protección de mi Dios que es Todopoderoso, para que siga contribuyendo al engrandecimiento y progreso de la nación que tanto lo necesita.
Sin más a que hacer referencia, ratificando la infinita confianza que tengo en usted, me despido reiterándole un feliz cumpleaños, mis sentimientos de estima y admiración.
Atentamente,
Seudónimo
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