Seudónimo: Unista Confesa
Autor: Carla Trillos
Personal académico - CL Aragua
A mi Universidad Nacional Abierta
Querida Universidad Nacional Abierta estás de cumpleaños, ya son 40 desde que llegaste a la realidad educativa venezolana como una alternativa, una oportunidad, innovación, como parte de esa expansión y diversificación de la educación superior que caracterizaron los años del advenimiento de la democracia a nuestro amado país.
Esos años en los que el Estado venezolano invertía en Educación como ningún otro país en el mundo, en donde se llenó al país de universidades con educación de calidad y accesible para todos los que deseaban estudiar, superarse y veían en la prosecución de su estudios un mecanismo de movilidad social para la superación personal y el mejoramiento de su calidad de vida.
Surgiste como una opción a nivel nacional a diferencia de todas las otras instituciones de educación superior del país, para los que decidían estudiar “un poco más tarde”, para los que no podían cambiar su lugar de residencia y vivían en el interior del país, para quienes deseaban añadir una segunda carrera a su perfil profesional, pero también como una opción viable y posible para los luchadores que por razones personales, familiares y económicas no pueden seguir estudios en el formato convencional de asistir a clases con un profesor, en un aula con muchos compañeros de clase.
Esas personas que conscientes de las limitaciones de tiempo que les ha impuesto su dinámica personal de vida, o el haber tenido que ingresar antes al mundo laboral, hacen un esfuerzo adicional y se forman a sí mismos de la mano de sus asesores académicos y con material instruccional especialmente diseñado para el autoaprendizaje, en tus espacios mi querida alma mater.
Tus estudiantes somos una clase especial de personas motivadas al logro, porque gestionar tu propio aprendizaje y más aún a nivel universitario precisa de un espíritu firme, creativo, de mucha disciplina y automotivación para no desfallecer ante las dificultades inevitables de la vida cotidiana y proseguir a pesar de los obstáculos hasta alcanzar la meta y obtener un grado universitario.
¿Cuántas vidas han cambiado para bien dentro de tus espacios? No lo sé, sólo puedo imaginarlo ¿Cientos, miles, quizás más? Desde que en abril del año 1985 se graduara la primera de tus promociones en la ciudad de la Asunción en el Estado Nueva Esparta.
En septiembre de 1977, cuando fuiste creada como parte de la ampliación de la oferta educativa venezolana y luego en 1978, cuando inicia el funcionamiento de las diferentes unidades de apoyo y 21 de tus centros locales distribuidos a lo largo y ancho de la geografía nacional, yo era una niña pequeña, ajena a todo ese quehacer, casi que tenemos historias paralelas, te conocí en tus veinte y yo también estaba en los míos.
Mi historia en tus espacios ya tiene dieciocho años (y los que faltan si Dios quiere), todavía recuerdo el día en que fui a aquella casita en la Urbanización Andrés Bello en la ciudad de Maracay, a preguntar por los requisitos para iniciar mis estudios que comenzaron con el curso introductorio.
Esa herramienta con la que aprendemos a escoger nuestro espacio para estudiar, identificar las condiciones más favorables para el auto aprendizaje, a establecer un horario y frecuencia de las sesiones de estudio, crear hábitos y a sacar provecho de las técnicas de lectura.
Con el tiempo te mudaste a la nueva sede ubicada en la Calle Soublette, en el centro de la ciudad, el contraste fue del cielo a la tierra, teníamos, una biblioteca, una dotación de mobiliario cómodo, lindo y ¡Nuevo!
De tus espacios guardo hermosos recuerdos y anécdotas de vida, de mis años de estudiante son algunas de mis mejores amigas, estudiantes UNA como yo; esas hermanas de la vida, que te nutren en los momentos difíciles, te apoyan, hacen más llevadero el camino y están a tu lado al llegar a la meta.
No olvido todas las veces que fui a presentar pruebas con alguno de mis hijos en el regazo porque eran muy pequeños y no tenía quien pudiera cuidarlos. Pero la maternidad no fue un impedimento para culminar mis estudios porque podía cuidar de mis pequeños mientras estudiaba en casa, algo que no habría podido lograr en una universidad tradicional.
El menor de mis hijos hasta dio sus primeros pasos por tus pasillos y su nacimiento fue cubierto por la Fundación para el Servicio de Asistencia Médica Hospitalaria para los Estudiantes de Educación Superior Pública (FAMES), parte de los beneficios con los que contamos tus estudiantes.
Más tarde cuando me incorporé al mundo laboral, mi trabajo en una empresa del sector construcción me permitió no sólo poner en práctica lo que aprendía ya en los últimos semestres de mi carrera, sino vencer las limitaciones de tiempo y cumplir además a cabalidad con los roles de madre, ama de casa, y estudiante universitaria.
He tenido la fortuna de conocer personas extraordinarias de gran calidad humana, profesores que no nos regalaban nota, nos enseñaban cómo ganarla, no nos decían las respuestas nos alentaban a hallarlas, no nos dejaban desfallecer y que constituían ejemplos de dignidad, categoría y estatura personal.
Con el paso de los años has dado acogida a personas con necesidades educativas especiales, otro ámbito en el que la oferta académica tradicional puede limitar las oportunidades de estudio para quienes debido a sus circunstancias personales y de otra manera no tendrían acceso ni oportunidades de formarse en educación superior.
Tuve el privilegio de graduarme con una persona con limitaciones de movilidad y con un compañero ciego que nos inspiraba con su sola presencia a dar lo mejor de nosotros y vencer las inevitables dificultades que enfrenta todo estudiante. Pero también he visto a estudiantes sordos y otros con distintas patologías y condiciones que tienen la oportunidad de crecer y superarse de acuerdo a su voluntad y empeño.
Hoy siento el orgullo de formar parte de tu personal académico, me siento agradecida de poder compartir con el personal que ahora como compañeros de trabajo, me han recibido como parte de esta gran familia UNA y en este contexto, deseo colocar mi granito de arena para hacerte cada vez mejor, ser parte de ese equipo que te ayude a recuperar el brillo de tus tiempos de excelencia en los que lograste reconocimiento internacional como en los años 2009 y 2010 por ejemplo, en que fuiste reconocida con el “Premio a la Excelencia Educativa” y “Galardón a la Excelencia Educativa” otorgados por la Organización de las Américas para la Excelencia Educativa (ODAEE) y la Organización Internacional para la Inclusión y Calidad Educativa (OIICE), respectivamente.
Considero que la modalidad de educación a distancia hoy más que nunca constituye una opción que debe abrirse al desarrollo y todas las posibilidades que hoy ofrecen las tecnologías de información y comunicación y deseo formar parte de esto.
Ésta modalidad de estudios superiores, siendo como lo es económica, accesible y por su carácter y alcance masivo y flexible a la realidad personal del estudiante se perfila cada vez más como la educación del futuro.
En la actualidad es posible encontrar en línea toda clase de cursos, debemos apropiarnos de estos recursos, adaptar las herramientas que se ajusten a las necesidades instruccionales de tus estudiantes y llevarte a una nueva dimensión para modernizarte y hacerte cada vez más eficiente.
¿Cuántas posibilidades de innovar en cuanto a estrategias y diseño instruccional? Tantas como deseemos, el reto para tus próximos 40 años debe ser el ampliar tu oferta académica, el hacerte más visible y competitiva, mantener la actualidad de los materiales instruccionales, hay tanto más que podríamos hacer por ti.
Convencida de que la educación es el mecanismo por excelencia para conducir al progreso a las personas, las comunidades y el país; para cambiar nuestra realidad, lograr un mejor porvenir y enamorada de la modalidad a distancia por todo el potencial que ofrece, es que apuesto al trabajo docente, como la manera de devolverte un poquito de todo lo que me has dado.
¿Qué resta amada institución, mi segunda casa? Agradecerte por todas las oportunidades que has aportado a mi vida, desearte una larga y fructífera trayectoria y que cumplas muchos años más
Querida Universidad Nacional Abierta estás de cumpleaños, ya son 40 desde que llegaste a la realidad educativa venezolana como una alternativa, una oportunidad, innovación, como parte de esa expansión y diversificación de la educación superior que caracterizaron los años del advenimiento de la democracia a nuestro amado país.
Esos años en los que el Estado venezolano invertía en Educación como ningún otro país en el mundo, en donde se llenó al país de universidades con educación de calidad y accesible para todos los que deseaban estudiar, superarse y veían en la prosecución de su estudios un mecanismo de movilidad social para la superación personal y el mejoramiento de su calidad de vida.
Surgiste como una opción a nivel nacional a diferencia de todas las otras instituciones de educación superior del país, para los que decidían estudiar “un poco más tarde”, para los que no podían cambiar su lugar de residencia y vivían en el interior del país, para quienes deseaban añadir una segunda carrera a su perfil profesional, pero también como una opción viable y posible para los luchadores que por razones personales, familiares y económicas no pueden seguir estudios en el formato convencional de asistir a clases con un profesor, en un aula con muchos compañeros de clase.
Esas personas que conscientes de las limitaciones de tiempo que les ha impuesto su dinámica personal de vida, o el haber tenido que ingresar antes al mundo laboral, hacen un esfuerzo adicional y se forman a sí mismos de la mano de sus asesores académicos y con material instruccional especialmente diseñado para el autoaprendizaje, en tus espacios mi querida alma mater.
Tus estudiantes somos una clase especial de personas motivadas al logro, porque gestionar tu propio aprendizaje y más aún a nivel universitario precisa de un espíritu firme, creativo, de mucha disciplina y automotivación para no desfallecer ante las dificultades inevitables de la vida cotidiana y proseguir a pesar de los obstáculos hasta alcanzar la meta y obtener un grado universitario.
¿Cuántas vidas han cambiado para bien dentro de tus espacios? No lo sé, sólo puedo imaginarlo ¿Cientos, miles, quizás más? Desde que en abril del año 1985 se graduara la primera de tus promociones en la ciudad de la Asunción en el Estado Nueva Esparta.
En septiembre de 1977, cuando fuiste creada como parte de la ampliación de la oferta educativa venezolana y luego en 1978, cuando inicia el funcionamiento de las diferentes unidades de apoyo y 21 de tus centros locales distribuidos a lo largo y ancho de la geografía nacional, yo era una niña pequeña, ajena a todo ese quehacer, casi que tenemos historias paralelas, te conocí en tus veinte y yo también estaba en los míos.
Mi historia en tus espacios ya tiene dieciocho años (y los que faltan si Dios quiere), todavía recuerdo el día en que fui a aquella casita en la Urbanización Andrés Bello en la ciudad de Maracay, a preguntar por los requisitos para iniciar mis estudios que comenzaron con el curso introductorio.
Esa herramienta con la que aprendemos a escoger nuestro espacio para estudiar, identificar las condiciones más favorables para el auto aprendizaje, a establecer un horario y frecuencia de las sesiones de estudio, crear hábitos y a sacar provecho de las técnicas de lectura.
Con el tiempo te mudaste a la nueva sede ubicada en la Calle Soublette, en el centro de la ciudad, el contraste fue del cielo a la tierra, teníamos, una biblioteca, una dotación de mobiliario cómodo, lindo y ¡Nuevo!
De tus espacios guardo hermosos recuerdos y anécdotas de vida, de mis años de estudiante son algunas de mis mejores amigas, estudiantes UNA como yo; esas hermanas de la vida, que te nutren en los momentos difíciles, te apoyan, hacen más llevadero el camino y están a tu lado al llegar a la meta.
No olvido todas las veces que fui a presentar pruebas con alguno de mis hijos en el regazo porque eran muy pequeños y no tenía quien pudiera cuidarlos. Pero la maternidad no fue un impedimento para culminar mis estudios porque podía cuidar de mis pequeños mientras estudiaba en casa, algo que no habría podido lograr en una universidad tradicional.
El menor de mis hijos hasta dio sus primeros pasos por tus pasillos y su nacimiento fue cubierto por la Fundación para el Servicio de Asistencia Médica Hospitalaria para los Estudiantes de Educación Superior Pública (FAMES), parte de los beneficios con los que contamos tus estudiantes.
Más tarde cuando me incorporé al mundo laboral, mi trabajo en una empresa del sector construcción me permitió no sólo poner en práctica lo que aprendía ya en los últimos semestres de mi carrera, sino vencer las limitaciones de tiempo y cumplir además a cabalidad con los roles de madre, ama de casa, y estudiante universitaria.
He tenido la fortuna de conocer personas extraordinarias de gran calidad humana, profesores que no nos regalaban nota, nos enseñaban cómo ganarla, no nos decían las respuestas nos alentaban a hallarlas, no nos dejaban desfallecer y que constituían ejemplos de dignidad, categoría y estatura personal.
Con el paso de los años has dado acogida a personas con necesidades educativas especiales, otro ámbito en el que la oferta académica tradicional puede limitar las oportunidades de estudio para quienes debido a sus circunstancias personales y de otra manera no tendrían acceso ni oportunidades de formarse en educación superior.
Tuve el privilegio de graduarme con una persona con limitaciones de movilidad y con un compañero ciego que nos inspiraba con su sola presencia a dar lo mejor de nosotros y vencer las inevitables dificultades que enfrenta todo estudiante. Pero también he visto a estudiantes sordos y otros con distintas patologías y condiciones que tienen la oportunidad de crecer y superarse de acuerdo a su voluntad y empeño.
Hoy siento el orgullo de formar parte de tu personal académico, me siento agradecida de poder compartir con el personal que ahora como compañeros de trabajo, me han recibido como parte de esta gran familia UNA y en este contexto, deseo colocar mi granito de arena para hacerte cada vez mejor, ser parte de ese equipo que te ayude a recuperar el brillo de tus tiempos de excelencia en los que lograste reconocimiento internacional como en los años 2009 y 2010 por ejemplo, en que fuiste reconocida con el “Premio a la Excelencia Educativa” y “Galardón a la Excelencia Educativa” otorgados por la Organización de las Américas para la Excelencia Educativa (ODAEE) y la Organización Internacional para la Inclusión y Calidad Educativa (OIICE), respectivamente.
Considero que la modalidad de educación a distancia hoy más que nunca constituye una opción que debe abrirse al desarrollo y todas las posibilidades que hoy ofrecen las tecnologías de información y comunicación y deseo formar parte de esto.
Ésta modalidad de estudios superiores, siendo como lo es económica, accesible y por su carácter y alcance masivo y flexible a la realidad personal del estudiante se perfila cada vez más como la educación del futuro.
En la actualidad es posible encontrar en línea toda clase de cursos, debemos apropiarnos de estos recursos, adaptar las herramientas que se ajusten a las necesidades instruccionales de tus estudiantes y llevarte a una nueva dimensión para modernizarte y hacerte cada vez más eficiente.
¿Cuántas posibilidades de innovar en cuanto a estrategias y diseño instruccional? Tantas como deseemos, el reto para tus próximos 40 años debe ser el ampliar tu oferta académica, el hacerte más visible y competitiva, mantener la actualidad de los materiales instruccionales, hay tanto más que podríamos hacer por ti.
Convencida de que la educación es el mecanismo por excelencia para conducir al progreso a las personas, las comunidades y el país; para cambiar nuestra realidad, lograr un mejor porvenir y enamorada de la modalidad a distancia por todo el potencial que ofrece, es que apuesto al trabajo docente, como la manera de devolverte un poquito de todo lo que me has dado.
¿Qué resta amada institución, mi segunda casa? Agradecerte por todas las oportunidades que has aportado a mi vida, desearte una larga y fructífera trayectoria y que cumplas muchos años más
¡UNAbrazo!
Unista Confesa
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