El Samán Unista

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viernes, 29 de septiembre de 2017

Participante. Seudónimo: Barbol

Seudónimo: Barbol
Autor: 
Personal académico - CL Mérida



Mérida, 27 de septiembre de 2017

Estimada Universidad Nacional Abierta: 

Reciba desde la tierra del majestuoso Pico Bolívar, mis felicitaciones en tu 40 aniversario, junto a estas líneas que develan mi regalo para ti. 

Como sabes, soy reincidente. Estuve por tus espacios hace mucho tiempo, por los años 90, en tu juventud. Por razones que recordarás, partí en una aventura al poco tiempo de conocerte. Aventura en la que tuve aprendizajes, con retos que me permitieron aprender, crecer, aplicar conocimientos y aportar valor. 

Un día la aventura terminó. Sin previo aviso. Un punto de inflexión que entendí mucho después. Estuve errante, impulsando emprendimientos, unos resultaron y otros no. Por cuestiones del azar, una década después me vi corriendo para alcanzarte nuevamente. Y sin más, se dieron las circunstancias… que me permitieron estar de nuevo en tus espacios. 

¡Fue emocionante regresar! 

Pero al pasar unos pocos años, intenté partir de nuevo. Las dudas, las limitaciones, las fricciones, me impulsaban a tomar otro rumbo. Pero ¡qué va!, esta vez no hubo forma. Entonces entendí que algo me ataba, me atraía, me enamoraba. 

Fue cuando pregunté: ¿qué hay en ti que me ata con tanta fuerza? ¡Tantos retos y aventuras allá afuera… y yo acá! Entonces tomé una difícil decisión: dividí mi tiempo. Una parte para ti, otra para la aventura emprendedora de allá, que como tú, me atraía, me apasionaba. 

Con el transcurrir del tiempo, encontré razones que alinearon la razón con el corazón. Me tropecé con tu partida de nacimiento: el Proyecto UNA. La declaración que dio inicio a tu existencia aquél gran día, martes 27 de septiembre de 1977. 

Al hojear las primeras páginas no me quedó más que exclamar: - ¡esto es extraordinario! Recordé los pilares que te sustentan: democracia, masificación, desarrollo autónomo, innovación educativa, complementariedad… todos en consonancia con los objetivos de una Educación Superior en pro del desarrollo de la nación venezolana.

Desde ese momento decidí hacer algo por ti… cerrar la brecha entre tus objetivos declarados y los objetivos reales que hoy persigues, tal vez sin darte cuenta. Porque debo decirte, con responsabilidad, que son distintos. Allá por los años 80, pude conocer las primeras pinceladas de la sistemología interpretativa. Por eso siempre busco –sin proponérmelo- develar la brecha entre los fines formales, que en tu caso están declarados en la partida de nacimiento; y los objetivos reales, que dan cuenta del comportamiento efectivo que hoy tienes. Comportamiento influenciado por fuerzas externas y grupos de poder; que a mi entender, te distraen, te dispersan, te limitan para alcanzar tus nobles objetivos fundacionales. 

Así que desde mi espacio y tiempo, hago ese algo por ti… a través de cada estudiante bajo mi tutoría que pasa por tu seno. En silencio, con la mirada escéptica de los que observan y con la esperanza de servir de ejemplo, aporto granitos de arena que te devuelvan tu razón de ser. Porque, además, creo en la memoria colectiva por resonancia mórfica que pregona Rupert Sheldrake. Lo que pensamos y hacemos reiteradamente, termina siendo parte del todo. 

La evidencia, como sabes, son esos jóvenes que al partir, dan testimonio de tu calidad, de los valores forjados al transitar por tus programas, y que recompensan el esfuerzo de los que en ti creemos. Por allá, en el llano venezolano, un exitoso emprendedor exclamó: ¡la UNA prepara excelentes profesionales..!, un tiempo después de aceptar mi propuesta de incorporar a uno de nuestros egresados, en su emprendimiento. Me sentí muy bien por ti. 

Sé que podría ser mejor, ¡sin duda! No me reproches por no darte más. Sabes que debo atender los compromisos más allá de tus fronteras. Pero no dudes por un instante de mi fidelidad. 

Cuando estoy en esos otros espacios, que me permiten crear desde la práctica, siempre pienso en cómo aprovechar ese conocimiento adquirido para que nuestros estudiantes –tuyos y míos- sean mejores cada vez. Es un reto que, además, me distrae de tanta carencia que vivimos en las circunstancias actuales. 

Y es así como he llegado a entender algo esencial: tanto acá como allá hay aventura, conocimientos por descubrir, oportunidad de emprendimiento, de innovación. Que el mundo académico y la práctica profesional se complementan, que el uno crece con el otro. Lo que me recuerda el extraño bucle representado en la obra “Manos dibujando” de Escher. Y de allí mi otro compromiso contigo, acercar esos mundos para hacer crecer a nuestros estudiantes tanto como sea posible, a pesar de las resistencias y dificultades que nos limitan la acción. 

¡No te quito más tiempo! Quiero despedirme dándote las gracias por tanto. Pues como sabes, he aprendido, he madurado y aunque no soy un académico como lo entiende el mundo, he conocido a través de ti. 

Y es por eso que hago ese algo por ti –mi regalo– para compensarte, para que conozcas y te alimentes a través de mis experiencias y las de nuestros apreciados estudiantes. 

¡Feliz cumpleaños querida UNA! 

Bárbol

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