El Samán Unista

El Samán Unista

viernes, 29 de septiembre de 2017

Participante. Seudónimo: UNA508

Seudónimo: UNA508
Autor: Nicolasa Martínez
Estudiante - CL Carabobo


Querida Universidad Nacional Abierta: 

Te escribo estas sentidas palabras, en los albores de tu cuadragésimo aniversario, y es que estoy muy feliz por tu existencia, por tu cumpleaños, por ese nuevo logro “la Certificación Profesional Exibed” con el cual nos llenas de orgullo, motivando a los que te queremos a ser mejores para merecerte; y porque esta fiesta tuya también es mía querida amiga, pues para la fecha de esta celebración seré una de tus graduandos y a toda la emoción que siento, súmale el orgullo de poder decir, en adelante y en voz alta que soy UNA de tus egresados. 

La locura de este último semestre por poco no me dejó tiempo para felicitarte debidamente vieja amiga, ya son cuarenta años dando más que solo educación al país; cuando te llamo “vieja amiga” no quiero ser irrespetuosa, es por cariño, ya que nuestra amistad es bastante joven, seis años durante los cuales, de camino por los pasillos del Centro Local Carabobo y una que otra vez por aquellos que rodean al viejo samán; te has ido involucrando en mi vida provocando grandes y buenos cambios. 

Tu madurez, propia de una “cuarentañera” (así es como nos hacemos llamar actualmente las que vivimos en este escalón, el de los cuarenta), ha representado para mí grandes beneficios; y seguro debes preguntarte cómo te encontré, déjame decirte que no fue la casualidad la que me trajo hasta ti, resulta que en un momento de mi vida, de esos en los que te preguntas “si todo lo que has hecho es lo que deseabas” sentí la necesidad de estudiar de nuevo; y tú estabas ahí, esperándome, como a muchos, como a todos los que llegan a cualquiera de tus sedes, de brazos abiertos, sin pretensiones, presiones, ni problemas de costos, tiempo o espacio… 

Como toda buena amiga sabes los pormenores de mi vida, además que me encanta leer y que siempre he sido feliz por mi familia, mis amigos y porque trabajé haciendo lo que más me gusta, enseñar; la edad de mis alumnos nunca fue un problema, tampoco su condición, pero de pie ante tantas bendiciones luego de una conversación con el que fue mi jefe en el Colegio Santa Rosa, en Valencia, me asaltaron algunas dudas, cómo ¿por qué no estudiar educación? o ¿no será mejor, por fin, estudiar una carrera de matemática? 

Fue así como comencé a investigar sobre los contenidos curriculares de las distintas carreras en universidades e institutos a los que tenía acceso, debo decir que tu diseño de la carrera Educación Matemática en la modalidad “a distancia” cautivó mi interés desde el primer momento; había encontrado el espacio perfecto para estudiar, no dejaría mi empleo, ni de atender a mi gente, ten en cuenta que mis padres eran mayores y mis hijos muy jóvenes… 

Así es que no puedo olvidar mis primeros encuentros contigo, je, je, amiga tengo muchas anécdotas, unas muy buenas y otras a las que valdría la pena sacarle provecho; recuerdo a los orientadores cuando comencé el introductorio, creo que el que me asesoró estaba tan emocionado como yo, el profesor Alexander, una excelente persona que desde entonces ha estado siempre pendiente de mi carrera; y a Jim (cursa la Licenciatura en Matemática, 126) la conocí en la charla inicial, ella me explicó la importancia de los planes de curso en ese primer encuentro, así que tú nos juntaste desde un principio; procuraste para mí no solo una compañera de estudios sino también otra buena amiga, ahora parte de mi familia… 

Al convertirme en estudiante regular comencé a frecuentar la biblioteca, donde conocí a Roberto, un muchacho que realmente sabía que libros yo necesitaba leer para entender las materias; en mi área, la de Matemática, conocí al profesor Casella, al profesor Pedro, y fui muy bien recibida por la profesora Jenny, todos gente bella, especial de diferentes maneras, ellos fueron asesores de la mayoría de mis asignaturas; pero igual, en cada una de las otras áreas fui conociendo personas que se convirtieron en aliados de mis intenciones de aprender y graduarme, como las profesoras Mariangela,, Lourdes, Luisa María, la gente de administración, secretarias amables y serviciales como Meurys, entre otros muchos que dejo de nombrar, pero no son menos importantes. Tu espíritu es único amiga, está en cada una de esas personas que sostienen tu nombre, tu visión y misión, con responsabilidad y orgullo día a día.

Durante estos años de pregrado me has convertido en alguien que planifica su tiempo y actividades, más crítica e independiente, y creo que por tu influencia mis hijos también lo son; la dificultad de tus pruebas me hicieron más humilde y el aprendizaje una mejor docente, esa que maneja las necesidades del estudiante presencial, pero conoce las que tiene el estudiante a distancia; la calidad humana de las personas que transitan tus espacios me ayudaron a crecer, pero definitivamente gracias a ti soy una que está consciente que el conocimiento que tenemos siempre será muy poco comparado con todo lo que se puede saber y con lo que se puede lograr haciendo buen uso de él. 

Te debo un abrazo fuerte, lleno de compasión y pesar porque muchas personas de esta gran familia han muerto durante estos años, sé que el trabajo y el orgullo que ellos te prodigaron el luto lo convirtió en un dolor de proporcional tamaño; sé lo que sentiste, porque durante estos años mientras fui estudiante regular, se enfermaron y murieron mis padres, fue muy difícil enfrentar la carga académica durante esos tiempos tan tristes y azarosos; pero reconfortante sentir el apoyo y el cariño de mucha de tu gente en el Centro Local; dejé mi trabajo fijo por esos problemas familiares, pero Dios y tú, colocaron en mi camino las preparadurías de matemática, así descubrí que estudiar a distancia no significa de ninguna manera estar distante de ti, ni del apoyo que brindas a través de esta bella familia, descubrí qué tanto amo esta carrera, educación, descubrí otras de sus formas, y descubrí caminos de ella que desconocía, como la verdadera educación a distancia… 

Te cuento querida amiga que conozco sobre tus problemas institucionales, me he preocupado por ello y pienso que puede ser achaques de la edad o un reflejo de la realidad que vivimos en el país; de todos modos, eres la cara de la gran familia Unista, y las familias que son grandes suelen tener grandes problemas, pero ello no significa que no podamos resolverlos; nosotros, tu gente, apreciamos lo que hemos vivido contigo, te valoramos por lo que nos has dado y por lo mucho que tienes para dar; por mi parte jamás voy a perder mi fe en ti, rezo cada día por tu sanidad y ruego que cada persona que lleve tu insignia, haga lo que sea mejor para todos los que ocupamos tus espacios y para nuestro pueblo, Venezuela, que ahora más que nunca nos necesita unidos y fortalecidos como la gran familia que somos… 

Caramba amiga no quiero dejar de exaltar tus bondades y agradecerte por el apoyo de toda esa gente bella a nivel nacional, gente que trabaja como hormiguita para que puedas funcionar en todo el país, desde el señor que nos recibe en la puerta de cada centro local, los asesores, personas con diferentes cualidades, cada uno presto a guiar de manera tal que este pasaje por tu entorno se vuelva constructivo y la mayoría de las veces gratificante; por la gente de administración, de servicios al estudiante, de logística y evaluación, de control de estudios, coordinación, de la unidad académica y de recursos múltiples, todos los de nivel central, todos los que están siempre ahí, pero no vemos; todos ellos son partícipes de tus logros que ahora también son míos, tus cuarenta años. 

Y te digo, aunque tienes muchos centros locales y unidades de apoyo por todo el país, cuando te nombro, pienso en ti solo como UNA, mi Alma Mater… Podría tenerte leyendo por mucho más tiempo, y aunque ya sabes que también me gusta hablar y escribir, igual me voy a despedir, no sin recordarte que eres joven aun y hermosa por tus características particulares, eres madre de muchos hijos, que como yo, están orgullosos de tu herencia y dispuestos a enaltecer tu legado. Todas las vivencias y sentimientos que hemos compartido harán de nuestra amistad una relación más fuerte y duradera. Inconfundiblemente, de ahora en adelante mucha gente me llamará fulanita “la de la UNA” y yo diré con mucho orgullo: ajá, sí, soy yo…

Con cariño, te desea Feliz Cumpleaños, tu amiga UNA508…

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