El Samán Unista

El Samán Unista

viernes, 29 de septiembre de 2017

Participante. Seudónimo: Litemático

Seudónimo: Litemático
Autor: Gregory Moreno
Egresado - CL Mérida

Venezuela, 27 de julio de 2017

Estimada UNA: 

Hoy en tu honor decidí evadir por un momento los sobresaltos que imponen las actividades diarias de mi vida para abocarme a reflexionar por unos instantes, recreando en mi mente tu imponente marco referencial como símbolo de inobjetable importancia académica universitaria en nuestra amada Venezuela. En ese trance reflexivo me empeñé al máximo con el afán de hilar palabras que signifiquen, más que una mera felicitación de aniversario; un merecido tributo a esa callada pero tesonera misión que tú, mi entrañable UNA, has venido cumpliendo como templo del saber a lo largo de tus cuarenta años de feliz y productiva existencia. 

Variados pensamientos invadieron mi mente replicando aquellos pasajes y vivencias que experimenté en tus entrañas. Produjeron en mi una mezcla tal de sentimientos que se conjugaron entre nostalgia, alegría, tristeza, razón y pasión. Emociones y cualidades que, en el caso de las dos últimas, desbordan tú esencia y con las cuales has inspirado desde tus inicios como “alma mater a distancia” a todos los que en tus todavía cortos pero muy fructíferos cuarenta años, nos hemos impregnado de ese halo significativo de conocimiento. El mismo que brota de lo más profundo de tu ser para nutrirse al compás del interés y la disposición al éxito de quienes en ti hemos hecho vida estudiantil. 

Ese que al mismo tiempo se fortalece con tu calidez humana; de la que también nos has impregnado -incluyendo a todos los que independientemente de su labor: profesores, empleados y obreros- se han cobijado en ti mí querida UNA para obtener el sustento económico de forma decorosa. Pero también, para ellos convertirse hasta llegar a ser, la expresión sublime de ese algo de lo mucho que en tu seno anidas desde tu nacimiento: El valor de la solidaridad, la sensibilidad, la sociabilidad, entre tantos; en fin, el valor supremo de la vida, porque, consciente eres de que por y para ella naciste, por tanto, con esa impronta han de proseguir quienes son tus fieles servidores, los que hacen actividad estudiantil más o menos permanente en tu claustro y por ende, aquellos que en lo sucesivo sigan emergiendo de ti como profesionales. 

En tu cuadragésimo aniversario, bien vale la pena decirte: Has sido y serás más que UNA casa de estudios. Como ves mi adorada UNA, sobran las razones y motivos para elogiarte fervorosamente en este tu anhelado 40 cumpleaños, que, aunque ya no son quince, cualquiera pudiera catalogar de primaverales, pues, son tantos y tan coloridos los frutos educativos y sociales que has prodigado que, a pesar de los muchos veranos históricos de diversa índole que irremediablemente has tenido que sortear, tu vida y misión institucional han permanecido, sin temor a exagerar, casi intactas, incólumes; tal como si se tratase de cualquier ente que con vida propia y un cúmulo de expectativas por cumplir, siempre has estado presta a remontar tus limitaciones para no rendir un honor superficial al significado numérico de las letras que te identifican: UNA; sino, en pro de irradiar incesantemente un profundo esmero en trascenderte, dejando entrever que por muchas décadas seguirás dispuesta a cumplir cabalmente con la alta función formativa que ostentas: La que te ha hecho brillar con luz propia, seguro estoy, más de cuarenta veces. 

También, esa que te ha permitido mantener un acucioso y permanente ejercicio del deseo de vivir institucionalmente como en una eterna primavera, no precisamente para anclarte en el tiempo y quedarte inmóvil; sino para proyectarte como una universidad que como cualquier homóloga, inspirada en el criterio de universalidad que define tu naturaleza, deseas tener fija en el horizonte la visión inmanente de trascender hacia un futuro promisorio que fecunde en la cristalización de cambios siempre positivos en los diversos órdenes; además del educativo, junto a quienes te vivifican: Estudiantes, profesores, empleados y obreros.

De ahí la importancia del valor que das al hecho de querer mantenerte siempre fresca a pesar de tus años, labrando con ellos experiencia, porque solo así, has ido asimilando nuevos aprendizajes en pro de nuevas metas que serán la pauta y línea de acción de tus egresados. Solo así, el avance y desarrollo personal de tu cosecha humana se dirigirá con paso firme en la dirección deseada: esa tendente a la expresión o búsqueda de la relativa o absoluta verdad bajo la égida de un espíritu académico que, cual radiante antorcha perenne, tú apreciada UNA enarbolas. ¡Que por siempre luzcas intachable bajo el signo de un espíritu flexible! , proclive a tu modernización con visión de progreso -el que remozado- discurra a la par de la inexorabilidad del tiempo ¡Que contagies de tu buena “vibra” a todos quienes te dirijan… a todos los que en tu sempiterna calidez coexistan! Ya son cuarenta años mi adorable UNA. 

Para algunos, son muy pocos; para otros, muchos; pero, en cualquier caso, has sido grandiosa e incansable luchadora en tu honorable quehacer…Será por eso que aún permaneces tan altiva, radiante, activa y vigorosa. Naciste un 27 de septiembre de 1977 para, desde ese momento, comenzar a escribir tu propia historia en letras doradas con tinta indeleble sobre un lienzo destellante de virtudes. No fue para menos ni tampoco en vano tu nacimiento; pues, a partir de aquel histórico día en el que sales a la luz para ser guía y faro de ella a través de la senda del conocimiento, te conviertes en la institución pionera de la educación universitaria a distancia en nuestra tierra Venezuela. 

Con ese velo inmaculado que adornó tu alma con tan deslumbrante coraza, preámbulo a tu entrada triunfal como primera institución en su tipo en nuestro país en aquel momento, comienzas mi apreciada UNA a transitar los caminos educativos signados por el éxito. La primera razón para, junto a tantas, no pasar por alto ni obviar este no menos resonante arribo a tus excelsos 40 años, y en consecuencia, expresarte las más palpitantes palabras de felicitación. Con ello, no solo me regocijo en tu reluciente bondad; sino también siento como propio tu júbilo, motivo por el cual proclamo estas modestas pero sentidas líneas que, con aroma de elevada dedicatoria a tu fulgurante e impecable imagen educativa, se que honran medianamente en tus cuasi dorados años, tus apuestas virtudes como nido del saber y la formación profesional universitaria. 

Convencido estoy que será poco el alcance de estas líneas como medio de justo reconocimiento a tu filantrópica misión. Ha sido tanto lo que nos has dado y tan poco lo que te hemos retribuido. Solo pido a Dios todopoderoso que a ti mi entrañable UNA te siga fortaleciendo para que continúes edificando tan magna obra con esa savia omnipotente por la cual naciste y echaste raíces en Venezuela; creciendo cual árbol que germina desde una pequeña semilla hasta materializarse en múltiples raíces y ramas con vistosas hojas que serán eternamente fuente emblemática de vida. 

Así, de esa forma primorosa retoñaste, admirable UNA. Diciendo presente para quedarte, germinando en toda nuestra geografía en forma de CENTROS LOCALES Y CIAPS. ¡Cuánta generosidad y benevolencia encarnas mí UNA! ¡Sigue inspirando y moldeando mentes y corazones abiertos! Entonces…como no volver a felicitarte…como no insistir en elogiarte para que cumplas muchos más con máximo esplendor…Como no prender y apagar 40 velas en tu nombre…Como no pedir, aunque sea prestada, esa frase de una famosa canción de un destacado cantautor venezolano para entonar musical y ardorosamente en tus 40 “conocerte fue mejor porque tu brillas más que el sol…sin duda alguna…eres UNA en un millón” MI AMADA UNA. 

Mi último (en esta carta), más no mi único deseo es: Que por siempre sigas como en estas tus 4 décadas: “erguida ante la más dura adversidad y fiel a tus principios para que tu esencia e ideales no perezcan, sino que por el contrario se fortalezcan y por los siglos permanezcan”

¡FELICIDADES!

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