Seudónimo: Diamantino
Autor: Dayana Rada
Personal Administrativo- Nivel Central
Caracas, 27 de septiembre de 2017
Querida amiga, Te escribo esta carta porque estás en tu cumpleaños número 40 cantidad importante para cualquier mujer y es que así te veo como una mujer luchadora, fuerte, constante, decidida, proactiva.
De esos años sólo he tenido el privilegio de compartir contigo seis, no conozco sino por referencia de tus primeros años. Naciste el 07 de septiembre de 1.977, imagino la incertidumbre, el temor y las expectativas por comenzar en un mundo universitario donde ya existían otras Universidades, que se dedicaban a formar una cantidad importante de personas en el quehacer académico. Personas que dentro de las instalaciones se educan para ser los profesionales que impulsen el país hacia un futuro mejor.
Comenzaste con paso firme, basada en un sistema innovador para el momento de tu creación, con unos pilares fuertes como lo fueron los materiales instruccionales, textos realizados por profesionales respetados, de trayectoria impecable en cada una de sus áreas de conocimientos, con un personal ganado a trabajar en pro de una Casa de Estudios que atendía a una población que requería, necesitaba una Institución como la Universidad Nacional Abierta, dispuesta a guiarlos en la obtención de conocimientos y un título para desarrollarse aún mejor en el ámbito laboral. Como tu nombre bien lo indica abierta a la enseñanza, donde no es necesaria la presencia del estudiante en aulas para su aprendizaje, en donde la voluntad, la disposición y la dedicación individual toman mayor importancia debido a la distancia entre el profesor y el estudiante no por comodidad del docente sino para el beneficio del estudiante, al no verse obligado a la asistencia diaria para recibir un conocimiento que se encuentra enmarcado dentro de materiales destinados a tal fin. Tu éxito es reconocido y cuantificable gracias a los egresados.
El ser, en buena parte autodidacta, forma un profesional con un perfil diferente al resto de las Universidades, la UNA es especial no sólo para quien te escribe esta carta, sino para todos los que laboramos en ti, para los hombres y mujeres que nos esforzamos porque sigas adelante con el propósito por el cual fuiste creada, aunque en los actuales momentos todo se hace cuesta arriba.
Yo soy un poco mayor que tú, no mucho, somos contemporáneas, eso me da pie para decir que entiendo lo que significa llegar a los tan temidos 40 años en la vida de una mujer.
Te puedo comentar con toda confianza que como todo en la vida, lo que decidas hacer en esta nueva década, será importante para los estudiantes, para el personal docente, personal administrativo, de servicios y todos los que de una u otra forma tienen relación contigo.
La crisis existencial que debes tener en los actuales momentos dista mucho de la alegría de tus inicios, en donde todos apostaban a tu éxito, en donde había una bonanza económica, un personal alegre, joven y experimentado dispuesto a impulsar tu crecimiento, comprometido con todo lo que envolvía esta innovadora modalidad de estudio.
Hoy en día todos los que habitamos este hermoso país, nos encontramos sumidos en problemas que nos agobian, atormentan, se hace difícil enfrentarlos, los pasillos que en otrora eran transitados en condiciones idóneas no solo por el estado físico de las instalaciones, de los equipos, herramientas y materiales de los que se disponían sin escatimar en su uso, sino por el sentimiento de personas dispuestas a transcurrir los 25 años de servicios necesarios para disfrutar de la tan merecida jubilación. En la actualidad se ve, se siente un desaliento, una desesperanza en la que se piensa que no vale la pena continuar en unas condiciones que no son las mejores para los que laboramos en tus oficinas a nivel nacional, en todas y cada una de tus sedes, 22 centros locales y 64 unidades de apoyo. Muchos se han jubilado, algunos han renunciado, otros nos han dejado a nivel físico.
Cuando tuve el privilegio de entrar a formar parte del personal que labora en la UNA escuché una frase que me llamó poderosamente la atención “La gran familia UNA” y con ayuda del tiempo que ubica a todos y todo en el justo lugar que corresponde, entendí el porqué de la frase y no es mentira no solo porque exista consanguinidad entre algunos miembros del personal, sino también por los compañeros que se casan y forman familias cuando cupido hace de las suyas entre los pasillos y las oficinas, tú como buena mujer apoyas el amor, el sentimiento que une a los seres humanos que conforman la nómina.
Niños que juegan alrededor del Samán, como hablar de ti sin nombrar tu símbolo, sin hacer referencia a ese árbol tan querido por todos, tan admirado, cada vez que alguien entra en las instalaciones del Nivel Central.
Se pondrán celosos los que no hacen vida laboral cerca de este imponente árbol, qué les puedo decir: es la sede principal, no por eso la UNA como Institución desestima a sus demás sedes, esto es una cuestión más inherente al ser humano, al que le encanta presumir de alguna cosa y en este caso presumimos del Samán los que apreciamos verlo día a día.
Hasta me atrevo a imaginar, que cuando sale la luna o hay un cielo estrellado, ese pícaro Samán te dedica poemas o canciones, con el fondo musical proveniente de la melodía dulce y suave que susurran sus hojas cuando la brisa nocturna armoniza al amor. No me sorprendería que en las noches de calma conversen sobre lo acontecido durante el día, que en las noches de tormenta te sientas segura de contar con las raíces fuertes de ese majestuoso árbol y te abraces a él buscando refugio.
Quiero decirte con los pies puestos en la actualidad y de frente al porvenir, que esperaré los respectivos 25 años para jubilarme, no de mí amiga, sino del horario, del trabajo diario, del ir y venir a tus instalaciones, porque de la Universidad Nacional Abierta no me separaré nunca, no se puede separar lo que se lleva en la mente, en el alma, en el corazón.
Espero que no hagas como yo, que no celebré mis 40 años, me deprimí, soy humana, la inmortalidad la tengo negada, tú mi querida amiga no tienes ese problema eres una Institución, la celebración debe ser por todo lo alto, la fiesta debe ser alegre, movida pero no a distancia, mucho menos virtual, debe estar llena de música, baile, risas, de todo lo bueno que tú tienes y que proyectas. Tenemos un compromiso contigo.
Querida amiga, Te escribo esta carta porque estás en tu cumpleaños número 40 cantidad importante para cualquier mujer y es que así te veo como una mujer luchadora, fuerte, constante, decidida, proactiva.
De esos años sólo he tenido el privilegio de compartir contigo seis, no conozco sino por referencia de tus primeros años. Naciste el 07 de septiembre de 1.977, imagino la incertidumbre, el temor y las expectativas por comenzar en un mundo universitario donde ya existían otras Universidades, que se dedicaban a formar una cantidad importante de personas en el quehacer académico. Personas que dentro de las instalaciones se educan para ser los profesionales que impulsen el país hacia un futuro mejor.
Comenzaste con paso firme, basada en un sistema innovador para el momento de tu creación, con unos pilares fuertes como lo fueron los materiales instruccionales, textos realizados por profesionales respetados, de trayectoria impecable en cada una de sus áreas de conocimientos, con un personal ganado a trabajar en pro de una Casa de Estudios que atendía a una población que requería, necesitaba una Institución como la Universidad Nacional Abierta, dispuesta a guiarlos en la obtención de conocimientos y un título para desarrollarse aún mejor en el ámbito laboral. Como tu nombre bien lo indica abierta a la enseñanza, donde no es necesaria la presencia del estudiante en aulas para su aprendizaje, en donde la voluntad, la disposición y la dedicación individual toman mayor importancia debido a la distancia entre el profesor y el estudiante no por comodidad del docente sino para el beneficio del estudiante, al no verse obligado a la asistencia diaria para recibir un conocimiento que se encuentra enmarcado dentro de materiales destinados a tal fin. Tu éxito es reconocido y cuantificable gracias a los egresados.
El ser, en buena parte autodidacta, forma un profesional con un perfil diferente al resto de las Universidades, la UNA es especial no sólo para quien te escribe esta carta, sino para todos los que laboramos en ti, para los hombres y mujeres que nos esforzamos porque sigas adelante con el propósito por el cual fuiste creada, aunque en los actuales momentos todo se hace cuesta arriba.
Yo soy un poco mayor que tú, no mucho, somos contemporáneas, eso me da pie para decir que entiendo lo que significa llegar a los tan temidos 40 años en la vida de una mujer.
Te puedo comentar con toda confianza que como todo en la vida, lo que decidas hacer en esta nueva década, será importante para los estudiantes, para el personal docente, personal administrativo, de servicios y todos los que de una u otra forma tienen relación contigo.
La crisis existencial que debes tener en los actuales momentos dista mucho de la alegría de tus inicios, en donde todos apostaban a tu éxito, en donde había una bonanza económica, un personal alegre, joven y experimentado dispuesto a impulsar tu crecimiento, comprometido con todo lo que envolvía esta innovadora modalidad de estudio.
Hoy en día todos los que habitamos este hermoso país, nos encontramos sumidos en problemas que nos agobian, atormentan, se hace difícil enfrentarlos, los pasillos que en otrora eran transitados en condiciones idóneas no solo por el estado físico de las instalaciones, de los equipos, herramientas y materiales de los que se disponían sin escatimar en su uso, sino por el sentimiento de personas dispuestas a transcurrir los 25 años de servicios necesarios para disfrutar de la tan merecida jubilación. En la actualidad se ve, se siente un desaliento, una desesperanza en la que se piensa que no vale la pena continuar en unas condiciones que no son las mejores para los que laboramos en tus oficinas a nivel nacional, en todas y cada una de tus sedes, 22 centros locales y 64 unidades de apoyo. Muchos se han jubilado, algunos han renunciado, otros nos han dejado a nivel físico.
Cuando tuve el privilegio de entrar a formar parte del personal que labora en la UNA escuché una frase que me llamó poderosamente la atención “La gran familia UNA” y con ayuda del tiempo que ubica a todos y todo en el justo lugar que corresponde, entendí el porqué de la frase y no es mentira no solo porque exista consanguinidad entre algunos miembros del personal, sino también por los compañeros que se casan y forman familias cuando cupido hace de las suyas entre los pasillos y las oficinas, tú como buena mujer apoyas el amor, el sentimiento que une a los seres humanos que conforman la nómina.
Niños que juegan alrededor del Samán, como hablar de ti sin nombrar tu símbolo, sin hacer referencia a ese árbol tan querido por todos, tan admirado, cada vez que alguien entra en las instalaciones del Nivel Central.
Se pondrán celosos los que no hacen vida laboral cerca de este imponente árbol, qué les puedo decir: es la sede principal, no por eso la UNA como Institución desestima a sus demás sedes, esto es una cuestión más inherente al ser humano, al que le encanta presumir de alguna cosa y en este caso presumimos del Samán los que apreciamos verlo día a día.
Hasta me atrevo a imaginar, que cuando sale la luna o hay un cielo estrellado, ese pícaro Samán te dedica poemas o canciones, con el fondo musical proveniente de la melodía dulce y suave que susurran sus hojas cuando la brisa nocturna armoniza al amor. No me sorprendería que en las noches de calma conversen sobre lo acontecido durante el día, que en las noches de tormenta te sientas segura de contar con las raíces fuertes de ese majestuoso árbol y te abraces a él buscando refugio.
Quiero decirte con los pies puestos en la actualidad y de frente al porvenir, que esperaré los respectivos 25 años para jubilarme, no de mí amiga, sino del horario, del trabajo diario, del ir y venir a tus instalaciones, porque de la Universidad Nacional Abierta no me separaré nunca, no se puede separar lo que se lleva en la mente, en el alma, en el corazón.
Espero que no hagas como yo, que no celebré mis 40 años, me deprimí, soy humana, la inmortalidad la tengo negada, tú mi querida amiga no tienes ese problema eres una Institución, la celebración debe ser por todo lo alto, la fiesta debe ser alegre, movida pero no a distancia, mucho menos virtual, debe estar llena de música, baile, risas, de todo lo bueno que tú tienes y que proyectas. Tenemos un compromiso contigo.
Feliz 40 Aniversario Universidad Nacional Abierta.
Diamantino
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