8vo LUGAR
Seudónimo: Il Kekkun
Autor: Jorge Nuñez
Estudiante - CL Metropolitano
Encantos de Laura, 11 de junio 2.017
Mi muy encantadora Universidad Nacional Abierta:
Tras estos últimos tres años de existencia tuyas y mías, me has demostrado lo dulce
y divino de tu presencia. Comienzo en recordar el primer año en los cuales nos hicimos
íntimos, mostraste tu fuerte carácter al recibirme por vez primera en tu regazo, pero sin
dudar abriste tu corazón, tus pensamientos a las ideas, anhelos, emociones y ambiciones
que conmigo llevaba. A orillas del mar del oriente, fue donde comenzó este tan añorado y
extraño idilio entre nosotros. Sé que lo recuerdas plenamente. Cuando acudí a ti por
primera vez, sabía que aportarías a mi crecimiento las sabidurías y experiencias suficientes
que toda mujer con de amplia trayectoria como tu sueles aportar. Me enorgullece
demasiado haberte conocido en momentos difíciles de mi vida, donde existía una transición
desde lo vulgar del conocimiento hacia los altos niveles y estándares de exigencias que solo
tú me has podido brindar.
Corrían los últimos del año 2.014, en nuestra amada ciudad de Laurana, cuando
decidimos hacernos plenos y complementarnos tanto tú como yo, en un encuentro digno de
dos enamorados de los saberes que son necesarios para el desarrollo profesional y personal
de nosotros. Soplaba la suave brisa entre los pequeños brazos de tu templo y en los espacios
que tú proporcionas a cada momento se despedía la dócil fragancia de un perfume lleno de
cantos, estudios y esfuerzos constantes por lograr la meta deseada. En aquellos pequeños
espacios tuyos conocí nuevamente el amor, que a pesar de la distancia es abierta a cumplir
los deseos que satisfacen una de las necesidades más importantes, pero a la vez más
ausentes dentro de nosotros en los últimos y dificultosos años.
Sé que cuando iniciaste tu trayectoria en este temido campo, lo hiciste con los
sueños, anhelos y deseos más puros por vivir muchas experiencias que cubrieran cada
espacio de tu corazón y por supuesto de tu razón. Eres única e inigualable para aquellos que
con esfuerzo acudimos a ti enamorados de tus contornos, de tu piel blanca y azul, o en
resumidas cuentas un color muy celeste, ese que se iguala únicamente con lo infinito e
inmenso del firmamento, al que solo tú puedes hacernos llegar cada día, cada semestre,
cada año.
Arribar a los anhelados cuarenta, explica lo fuerte y duro del camino, cuantas
experiencias, sacrificios y lágrimas, tanto de alegría como de decepción, has visto en tus
gloriosos espacios. También hemos sentido la amarga caída, el sinsabor de la frustración,
pero tu vienes me levantas en tu suave regazo y me dices que todo estará bien y yo sigo
adelante en mis sueños de ser profesional. A la vez, dejas saber lo constante y perseverante
que has sido, y lo has transmitido a aquellos que, como yo, hemos tomado la decisión de
acercarnos a ti y vivir un estilo de vida diferente a tu lado. Vienes del pueblo y vas hacia el
pueblo, aportando cada día todo tu esfuerzo y vitalidad para poder coadyuvar tiernamente a
cumplir los sueños de todos y cada uno de nosotros.
Y, volviendo a nosotros, a nuestro primer año, recuerdo que dentro de las primeras
siete barreras que me impusiste en el primer semestre, se encontraban las más básicas y
esenciales. Eran como las pruebas que me diste para conocerte aún más, para conocer tu
comportamiento, tu forma de trabajo, tus virtudes, así como la ventaja de estar cada día a tu
lado y las posibles decepciones que me pudieras dar como parte del aprendizaje, pero
aportando las soluciones que emplearía más adelante en el transcurso de esta hermosa
carrera.
Te nombro mi querida UNA, como por comodidad y cariño suelo decirte, que un
año después de haberte conocido bajo el cálido sol oriental y esa brisa marina que solo esa
bella población enclavada en el norte de la también hermosa provincia Ricciardina, nos
trasladamos a mediados del año 2015, un año después, hacia el suave frio de las montañas
ubicadas en los bellos Altos del Po, de la provincia de Mariana. Desde allí comenzamos un
nuevo trayecto, donde conocí otros de tus espacios, que se extienden hacia la parte central
de tu cuerpo, esos impactantes espacios ubicados en los amados valles de Toscani y San
Gentiloni.
Cada día que transcurre a tu lado, siento la imperiosa necesidad de cumplir mis
metas junto a ti, me impones barreras y obstáculos que con gusto sorteo solo por la
complicidad de vernos y aceptarnos como somos, todos los días sábados, de donde nos
llevamos alegrías y decepciones, tu mías y yo las tuyas, y de igual forma los deseos de
volver para suplantarlas por emociones y gritos de alegrías, que solo los dos comprendemos
por ese secreto que en soledad ambos compartimos en los lugares de reflexión que nos
damos, sin dudar el uno del otro. Son tus espacios grandes y extensos, que ocupas en esos
valles de Mariana y Sophiana, donde vivimos nuestras fantasías, que en pronto momento se
hará realidad la ambición, que no es otra que recibir de tus manos la miel más preciada de
tu ser, lo que todo luchador necesita después de constantes batallas dentro de tu vientre
cálido y sutil.
La salvia que has acumulado en tus ramas y en la estructura rozagante, fuerte,
esplendida que has logrado conseguir durante estos cuarenta años, hoy me nutren cada día,
cada vez más, llenando esos espacios de mi ser que otras, quisieron llenar, pero que jamás
se pudieron acercar y desde luego no se podrán comparar ni en esta ni en otras vidas con el
placer que tú ofreces y das cuando rozo tu piel celeste, los cuales veo con añoranza cada
vez que me encuentro lejos de tu frescura y carácter rebelde, que muchas veces me ha
hecho hasta dudar de mi existencia en ti.
Cuando necesitamos encontrarnos y muchos obstáculos se interponen entre
nosotros, sobre todo esos días sábados que espero con ansias, busco las miles de maneras
de siempre arribar y verte nuevamente, para tener de ti lo que solo tu das, lo que solo tus
conocimientos brindan a los seres con pocas luces o que a pesar de tener muchas luces no
tienen el brillo porque necesitan constantemente de alguien que como tu ser, pueda sacar a
flote todo ese brillo tan anhelado.
Hoy, cuando estamos a mediados, casi ya, del mes de junio del año 2017, y que veo
que te encuentras próxima a cumplir otro año más de vida, te ofrezco no solo mi amistad y
el amor que necesitas, si no que a través de mis felicitaciones quisiera brindarte todos los
buenos deseos de éxitos y prosperidad que solo tú mereces, por como ya creo te he dicho,
solo tú has cedido lo que en un inicio fue lo difícil de adquirir, el pase que me permitió
ingresar al campo más duradero de un ser: la convicción de poder alcanzar la meta a pesar
de las dificultades.
A estas alturas de esta carta, no encuentro más palabras con la que agradecerte
nuestros momentos de compartir y disfrutar de ambos, así que solo escribiré para que mis
sentimientos y fuerzas lleguen hacia ti, sin dificultad alguna. Como dama de la educación
superior en este precioso país, Foggia, debes saber que mantenerse dentro de los estándares
de exigencia, calidad e incorruptibilidad, es sumamente difícil y que necesitas de un
esfuerzo extra para cumplir con muchos de tus planes y objetivos previamente trazados,
para darle la mano a tus hijos, que hoy en día son miles y que sin lugar a dudas te
mantienen presente dentro de sus corazones y sus mentes de la misma manera que yo lo
hago y lo hare por el resto de mi vida e incluso más allá, por que las generaciones que me
sucederán, podrán observar y palpar de primera mano, lo extraordinariamente hermosa que
has llegado a hacer con este servidor.
No dudo que lloraré, sin parar en el momento que con la emoción a flor de nuestras
pieles, nos lleguemos a despedir en un acto memorable e inolvidable para los dos. Espero
que cuando roce dicho momento tan especial, pueda no solo abrazarte, sino también besar
los labios de la única mujer, que a pesar de la distancia me ha brindado un amor diferente,
un amor que mezcla lo protector de una santa, con lo inmejorable de la pasión de una
amante ocasional.
Tu y yo, siempre caminaremos de la mano atados por un girasol, que se entrelaza
con nuestros dedos hacia la sombra amplia de aquel imponente samán que cada día más, se
alimenta y crece del amor que entre nosotros existe y dejaremos marcados en su dura piel
las iniciales de esta infinita relación.
Felices cuarenta, que cumplas muchos años más, llenos de satisfacciones y
trayectorias intachables,
Inmensamente tuyo de conocimiento, amor y constancia,
Il Kekkun
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